Directrices:
Prepara la base del crumble: En un tazón grande, combine la harina, el azúcar granulada, el polvo de hornear y una pizca de sal. Agrega la mantequilla fría cortada en cubos y trabaja los ingredientes con las manos hasta que la mezcla esté arenosa y desmenuzada. Agrega el huevo y continúa amasando la masa hasta obtener migas gruesas.
Prepara el relleno de chocolate: En otro tazón, mezcle el requesón con el azúcar en polvo y el extracto de vainilla hasta que quede suave. Derrita el chocolate negro al baño maría o en el microondas, luego déjelo enfriar un poco y agréguelo a la crema de ricotta. Mezclar bien hasta obtener un relleno homogéneo.
Montar el crumble: Precalentar el horno a 180°C. Forre un molde para pasteles de 24 cm de diámetro con papel pergamino. Vierta la mitad de las migas en el fondo del molde para pasteles y compacte ligeramente con las manos para formar una base uniforme. Extienda el relleno de ricotta y chocolate en la base, luego cubra todo con las migas restantes, tratando de distribuirlas uniformemente.
Hornea el crumble: Hornea el crumble de chocolate durante unos 35-40 minutos, o hasta que la parte superior esté dorada. Deje que el bizcocho se enfríe completamente en el molde antes de desmoldar y servir.
Consejos para servir y almacenar:
El crumble de chocolate es delicioso tanto a temperatura ambiente como ligeramente tibio. Puede guardarlo en el refrigerador durante 3-4 días, cubierto con una envoltura de plástico. Si lo deseas, puedes recalentarlo durante unos segundos en el microondas antes de servirlo para que el relleno quede aún más suave.
Variantes:
Con avellanas: Añade 50 g de avellanas picadas a la masa para obtener un toque crujiente que combine a la perfección con el chocolate.
Relleno de mascarpone: Reemplace la ricota por mascarpone para obtener un relleno aún más cremoso y rico.
Versión blanca: Use chocolate blanco en lugar de chocolate negro para una variante de sabor más dulce y delicada.
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